La vagina cuenta con un ecosistema de microbios que debemos cuidar diariamente para mantenerlo en un perfecto equilibrio. Realiza numerosas funciones en beneficio de nuestra salud íntima, relacionadas con procesos fisiológicos como el desarrollo de la inmunidad, la resistencia a infecciones, o la biodisponibilidad de nutrientes.
Cuando este microbioma vaginal (vaginoma) se perturba, la acidez de la flora vaginal se altera y esto puede desencadenar diferentes infecciones por hongos, levaduras o bacterias. En la mayoría de los casos, la composición del microbioma vaginal se ve afectada a causa de un desequilibrio en el pH vaginal que suele originarse ante
situaciones rutinarias como:

➢ Uso de sustancias químicas o tejidos que irritan o provocan reacciones alérgicas locales (productos de higiene, látex, determinada ropa interior…).
➢ Traumatismos causados por rozaduras por el uso de prendas ajustadas.
➢ Uso de antibióticos de amplio espectro.
➢ Uso de corticoides durante períodos largos.
➢ Anticoncepción (preservativos, DIU, píldoras).

¿Qué sucede cuando se desequilibra nuestro pH vaginal?

Belén Gómez, ginécologa en el Hospital Infanta Leonor, recuerda que el pH es un elemento que fluctúa ya que “durante la época fértil de la mujer, el pH vaginal se sitúa en torno a 4.5-5. Antes de esta época, en la menarquia (antes de tener la regla), el pH vaginal es en torno a 7, al igual que en la menopausia. Este pH de una mujer fértil se
eleva ligeramente durante la menstruación, y es menor durante el embarazo”.
Cuando el pH vaginal se ve alterado por factores no naturales, se favorece la presencia de molestias como picor, ardor, irritación y enrojecimiento, así como la aparición de infecciones vaginales, entre las que destacan:

Vaginosis bacteriana. Causada por Gardnerella vaginalis, suele estar acompañada de bacterias anaerobias que causan el mal olor característico de estas infecciones. En estos casos es conveniente aumentar la acidez con
productos de pH 3.5-4.0.
Infección vaginal por protozoos. La más frecuente la produce el Trichomonas vaginalis en el 90% de los casos y conlleva un pH vaginal >4.5 o 4.7, pero también entre 5.0 y 6.5. Por ello, en este caso es recomendable disminuirlo, con productos de pH 3.5-4.0.
Candidiasis. La infección vaginal por hongos normalmente producida por Candida albicans, conlleva un aumento del grado de acidez. Los síntomas aparecen cuando el pH vaginal está por debajo de 4.0. En esos casos se
recomienda disminuir la acidez con productos de pH 6.0-8.5. Sin embargo, si en presencia de hongos el pH es superior a 4.7, cabe pensar en una infección bacteriana mixta, para la que habría que aumentar el grado de acidez del
medio, recurriendo de nuevo a productos de pH 3.5-4.0.

Cuida tu zona íntima

Con la llegada del verano vivimos situaciones en las que nuestra zona íntima se enfrenta a condiciones poco favorables, como por ejemplo un exceso de humedad a consecuencia de un bikini mojado, por lo que resultará trascendental que hagamos todo lo posible para cuidar nuestra zona vaginal y contribuir también a mantener un
pH equilibrado.
Para conseguirlo, debemos utilizar productos específicos para la zona íntima como los de la gama Chilly, que te ayudarán a mantener la salud vaginal y los niveles ideales del pH, ya que “un gel de higiene íntima tiene un pH más ácido, agentes limpiadores más suaves y además está testado bajo control ginecológico”, explica Belén Gómez.

Entre su gama destaca CHILLY pH 3.5, con una fórmula extra protectora con pH 3.5 que ayuda a mantener el equilibrio fisiológico del pH de tu zona íntima. Este gel está enriquecido con Glicerina, que proporciona una
acción hidratante y, además, cuenta en su fórmula con una molécula antiolor, altamente eficaz contra los olores. Toda la gama Chilly respeta el equilibrio fisiológico natural de la mucosa.

Además, la gama Chilly cuenta con su línea de toallitas, ideales para cuando nos encontramos fuera de casa, para que puedas seguir cuidando de tu zona íntima sin importar dónde te encuentres.

PVPR GEL: 3,95 € 250ml.

PVPR TOALLITAS: 2,49 €